Entrevistas a Artistas Queer negros: Sean Flack 'Qiana Kitt', Carre Real, y Ashley Hicks 'Adzua-Gette Cole.

"Motivational Tour: Queer Performance as Sites of Radical Resistance





Entrevistas a Artistas Queer negros: Sean Flack 'Qiana Kitt', Carre Real, y Ashley Hicks 'Adzua-Gette Cole.

Esta discusión tuvo lugar durante el evento colectivo Partisan Collective "Ciudades de la esperanza Queer", que celebró la políti...

Queer(ing) politics: what role for art and culture?



Esta discusión tuvo lugar durante el evento colectivo Partisan Collective "Ciudades de la esperanza Queer", que celebró la política y cultura queer en Manchester. Este evento se llevó a cabo en colaboración con el convenio de 9 días de ciudades de la esperanza en Manchester.
La política Queer: ¿qué papel tiene para el arte y la cultura?.


La primera “estrella intelectual” del siglo XX en Estados Unidos, Susan Sontag, gestó la indistinción entre la persona y el personaje. Paul...

¿Tanto puede un nombre (de varón)? - Revista Anfibia

La primera “estrella intelectual” del siglo XX en Estados Unidos, Susan Sontag, gestó la indistinción entre la persona y el personaje. Paul B. Preciado, ex Beatriz, teórica queer devenida transfeminista, hoy es casi un pop-star con un look atildado de metro sexual más cercano al de un director técnico del Barcelona que al de una activista antisistema.
Preciado irrumpió en escena con el Manifiesto contrasexual, prácticas subversivas de identidad sexual (2000). Siguiendo la estela de Judith Butler y Michel Foucault, el trabajo promovía la deconstrucción de las prácticas sexuales naturalizadas y del sistema de género existente (a cada cuerpo le corresponde un sexo y sólo uno, a cada sexo un género y sólo uno y las prácticas serán heterosexuales). A partir de entonces, sus diagnósticos filo-políticos atrevidos y documentados, su escritura atractiva, las apariciones mediáticas persistentes y oportunas, sumado a un no sé qué de destape a la española (lesbiana replegada por familia franquista católica, académica brillante que se enamora de explosiva cineasta ex trabajadora sexual mientras se autoadministra testosterona en busca de una desidentificación con su sexo-género de origen),  confluyeron en  un cóctel tentador para la sociedad del espectáculo.
En una de sus intervenciones más recientes, en enero de 2015, Preciado escribió en un periódico: “he empezado el año pidiendo a mis amigos cercanos, pero también a aquellos que no me conocen, que cambien el nombre femenino que me fue asignado en el nacimiento por otro nombre. Una deconstrucción, una revolución, un salto sin red, otro duelo. Beatriz es Paul”.
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¿A quién se dirige ese pedido? Estrictamente no somos amigos cercanos ni aquellos desconocidos. En todo caso, somos algunas de las que leyeron a quien firmaba como Beatriz Preciado. ¿Nos interpela? Tanto usar todos, todas y todes y ahora vuelta a la neutralidad falsa del genérico (masculino). Si a Preciado desde este año le apetece ser Paul, ¡voîlà! Pero ¿Porqué tanto ahínco en un autobautismo deconstructivo, y seguirnos subsumiendo y asumiendo un universal masculino? Un desliz significativo y ya tropezamos con la piedra del patriarcado.

La página en Facebook  “Beatriz Preciado Fans” tiene unos 1200 miembr*s (50 se sumaron en las últimas 72 hs). Entre ell*s ya se está debatiendo si no deberían cambiar también el sujeto de su fanatismo: olvidar a esta mujer y ser fans del señor Paul, el recién nacido. ¿Tanto puede un nombre (de varón)?
Cinco meses después del anuncio, Paul expone algunas ideas en el CCEBA que está colmado. A su lado, están sentadas dos de las integrantes del grupo transfeminista Post-Op, Majo Pulido y Elena Urko.  Detrás, se proyectan videos de estas activistas post porno, de performances callejeras y de talleres en los que se explora la diversidad funcional como una posibilidad para generar otras prácticas sexuales no normativas. “El único proyecto político que podemos y debemos compartir de manera transversal es la transformación del deseo”, dice. Cuando termina de hablar sobre su iniciación en el post porno, queda claro que la obra del filósofo que era Beatriz y ahora es Paul quiere ser emancipatoria o no ser nada.
Preciado presentó al activismo post-porno como una experiencia de resistencia y de transformación: una “resexualización” de los espacios y los cuerpos. Performances en la vía pública de escenas eróticas, talleres en los que se exploran partes íntimas de todos y de cada quien, participantes con algunas discapacidades motoras o visuales que sensibilizan diversas zonas erógenas poco habituales. En otras palabras, entender y practicar el sexo de una forma distinta a la forma “normal” y normalizante. “Una auténtica revolución en el nivel mismo de los cuerpos (somatopolítica) porque allí se altera el funcionamiento del sexo como instrumento de la política moderna”.
Si esta revolución de la corporalidad surge de alianzas estratégicas entre distintos lenguajes —el filosófico, el artístico, el sexual— y distintos ámbitos —la universidad, el museo, la calle—, Preciado afirma que su trabajo y el de las activistas es complementario. Este gesto vuelve a poner en cuestión cómo se vinculan el lenguaje teórico y el de las prácticas: una propuesta que conceptualiza la crítica de la norma y las formas de resistencia, ¿debe anclarse en la acción para ser legítima? La laboriosidad del trabajo conceptual, ¿necesita completarse con el impacto y la inmediatez de la acción? Algo de esto resuena en sus advertencias para que las prácticas post porno no adopten solo la forma de una estética; las actividades de taller tienen sentido porque allí se trata de resignificar y desmontar las identidades sexuales: No se trata de poner un dildo por aquí o una cadena por allá, sino de hacer una experiencia de des-identificación de las identidades normativas.
En Sudamérica hubo lúcidas a-propiaciones de sus conceptos por parte de numeros*s activistas. Vari*s presentes en la pública del CCEBA, algun*s incluso con pertenencia académica. Incluso las mismas Post Op ¿ejemplificaban? la idea de “revolución que viene” en su manera de hacer posporno. Sin embargo, el discurso paulino emanaba desde el púlpito progresista de la tarima del CCEBA para decirnos lo que ya le leímos. Igual  fuimos tod*s muy respetuos*s del monolingüismo al que nos sometió. Por lo pequeño del espacio, el ambiente parecía el de un recital. Una de las compañeras hispánicas dijo: “es como los Rolling estar aquí”. Se trataba entonces de una “bestia pop”. Paul, héroe libertario, emerge con su pluma/voz para señalarnos el camino: “Los saberes que las feministas adquirieron en los años 60/70, serían hoy muy interesantes para los colectivos homosexuales; ahí se abre una nueva transversalidad de intercambio de técnicas de resistencia y de modos de gestión de la subjetividad”.
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En la obra de Preciado, la idea de que es posible utilizar la pornografía para hacer una crítica del poder tiene una justificación teórico-política precisa. En Testo Yonqui (2008), su segundo libro publicado, sostiene que desde la segunda guerra mundial el capitalismo desarrolló un régimen de producción del cuerpo y de subjetividades —un nuevo sistema somatopolítico, es decir, de la relación entre cuerpo, poder y verdad— regulado por las modernas tecnologías biomoleculares y digitales, y administrado por industrias farmacéuticas y pornográficas. En su dimensión farmacológica, el poder contemporáneo transforma “nuestra depresión en Prozac, nuestra masculinidad en testosterona, nuestra erección en Viagra, nuestra fertilidad/esterilidad en píldora, nuestro sida en triterapia”; y en su dimensión pornográfica hace del sexo y del cuerpo un espectáculo público que circula en el mercado como un bien comercializable. Entonces, lo que justifica una crítica a través de la pornografía resignificada, es que el poder al que se quiere enfrentar es, él mismo, pornográfico. No se trata de criticar desde afuera del orden político sino utilizar sus propias herramientas cargándolas de significados nuevos.

Con cierto orgullo teórico y práctico Preciado señala que el error del “feminismo antipornografía” consiste, justamente, en dejar el control de una tecnología de producción de placer y subjetividad tan potente como la pornografía a un Estado patriarcal.

Preciado no esconde la admiración ante la capacidad transformadora del activismo. Ha participado de algunas de las obras realizadas por Post-Op y por otras guerrillas trans,  y dice que su “condición conceptual” de filósofo político se ve desbordada por la “radicalidad corporal” con la que estas prácticas “transforman para siempre la ciudad”, la institución o el cuerpo.

En cuanto al escenario del MALBA una chica contaba “fue un hit. Dos cuadras de cola, dos salas atestadas, gente a los gritos que quedó afuera. La presentación fue espectacular, muy lúcida. Además de divertida y provocadora. Terminó con aplausos de pie, ovaciones, aullidos. Genial”.

Si bien la masa del discurso fue sustancial el eje de lo dicho ya había sido escrito, sólo que desde el podio del MALBA, quizás con un público que no es tan seguidor de este tipo de discursos, suena como algo nuevo: “es absolutamente necesario golpear a Foucault con un bastón feminista y también anticolonial […] la reproducción sexual está en el centro de la biopolítica. De ahí que a partir del siglo XVIII la figura central es la ficción histórica de la madre reproductora, y el útero es el objetivo central de las técnicas de gobierno”.

Preciado, en sus disertaciones públicas refiere los resultados de sus revulsivas conclusiones (“las manos y el pene son dildos de carne, y no el dildo, un pene de plástico”, “la privatización del ano genera plusvalía moral”, “la farmacopornografía es un régimen político”) apelando a una pedagogía tradicional expositiva con diapositivas de fondo, ningún espectáculo performático ni vuelo efectista. Es como si la ex Beatriz recurriera a sus credenciales burguesas de teórica trasnacional para hacer penetrar e inocular su discurso subversivo.

En el mejor de los casos Paul repitió lo que conocíamos de Beatriz; en el peor, hizo de cuenta que no se la había leído y monopolizó la palabra. Androcentrismo. No importa la condición identitaria del sujeto que enuncia androcéntricamente, en cuanto este centrismo es la cómoda ubicación desde la que ficcionaliza el discurso filosófico. Centralidad eurocéntrica colonial hegemónica que no se desmonta con pronunciarse “varón anti-normativo”. El Centro Cultural de España era el sitio del enunciador, independientemente del lugar geográfico: el barrio de Recoletos (sic), un no-lugar metropolitano que bien podría haber sido Nueva York, Barcelona, París. Es decir, el contexto de enunciación no se problematiza, el sitio parece neutro, el barrio no connota, el país no se menciona. Es curioso ir a hablar a gentes y no con ellas.

La propuesta política apenas esbozada en el MALBA resultó naif, con el deseo y la buena voluntad como motores, pero al menos parece prender en los jóvenes corazones argentinos libertarios. Preciado genera fans. Probablemente porque la audiencia que modeliza y moviliza no sea su lectorado crítico, sino quienes apuestan al fetiche de la presencia y eligen someterse a una larga cola para que su eminencia (nos) arengue desde el escenario de un museo privado. No fotos, no grabadores. Sí, quiere ser todavía el dueño de su acting, controlar el flujo de información. Paul –reiteraban sus guardianes- pidió específicamente que no se tomaran imágenes suyas.

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Si el dónde no contaba en el discurso de Preciado, tampoco lo hacía el cuándo: 5 de junio, a dos días de la concentración por “Ni una menos”, se publicaba la decisión de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación de abrir un registro nacional de femicidios. Pero claro, Paul dejó sentado que la “feminidad” era algo del feminismo y de los estudios de género en los institutos universitarios, y al decir “feminidad” se escuchó el desprecio. Un día después, en su segundo discurso “recoleto” en el MALBA, arengó en abstracto a “organizarse para hacer algo”: su desinterés por la audiencia fue manifiesto, especialmente por el contexto de recepción donde las transversalidades militantes gestaron y se están gestando en múltiples facetas. ¿Hay alguien ahí, encarnando el discurso sentencioso que como agua bendita arroja a los “infieles” de la colonia? Porque aquí, en la “audiencia”, hay muchas personas que compartimos que el feminismo no es singular, que su sujeto político no es “las mujeres” como a priori esencial, es un sujeto ex-céntrico, en cada coyuntura da cuenta de un proceso histórico. Una cosa es decir que “no solo las mujeres” son el sujeto del feminismo y otra hacer de cuenta que las mujeres no existen y no forman parte de él. 

Para Paul “las feministas” y “los homosexuales” son conjuntos disjuntos porque ignora sus conjunciones sudacas, que de ningún modo son exhaustivas pero sí muy histórico-políticas. Resulta curioso que la última pregunta que se escuchó en el CCEBA: “¿Cómo se apropia el transfeminismo del cuerpo masculino estándar, de lo fálico, cómo lo transforma, lo incorpora, le da un nuevo discurso?”, solo haya provocado perplejidad. Preciado atina entonces una clarificación: “el transfeminismo no existe sino como un conjunto de prácticas de resistencia, desborda la denominación queer, su estrategia clave no es la identificación sino la des-identificación”.
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Sin poner a competir las esferas que Preciado nos propone mezclar —el discurso y la acción— tal vez podemos contar su relación de otra manera; tal vez podamos pensar que se trata, más bien, de una “radicalidad teórica” que desborda la condición corporal y por eso activa formas corporales diversas. Las largas colas y las horas de espera para “ver” al líder teórico del post porno parecen consolidar la idea de la legitimidad por la práctica, como si a la lectura de sus trabajos le faltara algo o como si la “tibieza” de la teoría tuviera que entrar en el verdadero calor del cuerpo a cuerpo con el ídolo para realizarse. Aunque no hay que engañarse, un escenario y butacas es la mejor puesta en escena de la distancia.

Contra el imperativo de productividad y la conminación al “hacer” que nos gobiernan, tal vez sea oportuna una reivindicación humilde de la bastardeada “vida académica” en la que Preciado, nos guste o no, viene desarrollando su trabajo, tan o más transformador que las prácticas que apadrina. Otro Paul muy preciado —Michel Foucault, anterior a este Preciado que nos encanta— nos advirtió: la real perversión del poder no es que nos reprime sino que nos hace creer que nos libera.

Hay salto sin red cuando Pre-ciado (o ¿Postciado?) enuncia: Lo más importante no será la transexualidad sino las relaciones que ese proceso de transformación active y que hasta ahora estaban capturadas por la norma. Esa matriz normativa que establece la coherencia entre sexo, género y deseo sexual debe desguazarse y quedar abierta a la transformación sin cristalizar en ninguna identidad fija porque somos y estamos en un proceso, en relaciones en un constante devenir. Pero ¿es algo pasar de Beatriz filósofa a Paul filósofo? ¿Es un paso? ¿Paso de tango? ¿O contradanza?
El desafío conceptual en tanto manifestación de un compromiso político no se puede divorciar de su situación. La ficción política de “ser mujer”, en cada tiempo y lugar, puede costarle la vida a demasiadas corporalidades.
Se podría decir: Preciado, nos gustas cuando escribes, porque estás más presente.
[1] Post-Op es el nombre del grupo de estas artivistas creado en 2003 en Barcelona. Es un grupo interdisciplinar que investiga sobre género, sexualidad y post-pornografía desde una perspectiva queer transfeminista. Su trabajo abarca performances, realización de talleres e instalaciones, la videocreación o la acción directa. Desde ese mismo año se conocen con Preciado, cuando participan de la Maratón Posporno que organizó en el MACBA, Barcelona.

Publicación original: en Revista Anfibia 

Visuales de la Sexta Marcha del Orgullo Queer de Kerala el 11 de julio de 2015 @ Thiruvananthapuram. "Queer" es un término paragua...

Queer Pride Kerala 2015


Visuales de la Sexta Marcha del Orgullo Queer de Kerala el 11 de julio de 2015 @ Thiruvananthapuram. "Queer" es un término paraguas para la minoría de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales (LGBT) de cualquier sociedad. La minoría LGBT sigue siendo oprimida, ridiculizada, criminalizada o patologizada en muchas partes del mundo, incluida la India.  
Para contrarrestar el estigma y la opresión, junio-julio es celebrado por la comunidad queer en todo el mundo como Pride Month y Queer Pride Marches ocurren en todas las principales ciudades del mundo. El primer orgullo raro de Kerala ocurrió en Thrissur el 2 de julio de 2010. Desde entonces, ha ocurrido en Kozhikode y Kochi. Esta es la primera vez que la marcha ocurre en la ciudad capital de Thiruvananthapuram. Centenares de miembros de la comunidad LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y transexuales) y partidarios emprendieron una marcha en el sur del estado de Kerala el sábado para exigir una vida de dignidad y poner fin a la marginación. Activistas sociales y escritores también estuvieron presentes en el desfile para expresar solidaridad e inflamar el espíritu de los miembros de la comunidad LGBT.


Ahora conocido como  Paul B. Preciado, nacido como  Beatriz Preciado  en  Burgos , España en  1970,  es un  filósofo   feminista , destacad...

¿Quién es Beatriz Preciado?

Ahora conocido como Paul B. Preciado, nacido como Beatriz Preciado en Burgos, España en 1970, es un filósofo feminista, destacado por sus aportaciones a la Teoría Queer y la filosofía del género. 

Tiene un doctorado en Teoría de la Arquitectura de la Universidad de Princeton, donde también obtuvo una maestría de Filosofía Contemporánea y Teoría de Género en la New School for Social Research de Nueva York. Fue alumno de Ágnes Heller y Jacques Derrida. Se traslada a Paris en 1999, debido a una invitación de Derrida para participar en los seminarios de la École des hautes études en sciences sociales (EHESS). En esos años destacó por su colaboración en los inicios de la Teoría Queer en Francia, concretamente con un grupo de escritores liderado por Guillaume Dustan y conocido como "Le Rayon Gay".
En su primer libro, Manifiesto contrasexual (2002), inspirado por las tesis de Michel Foucault, reflexiona sobre los modos de subjetivación e identidad, así como sobre la construcción social y política del sexo, tomando parte —a raíz de ello— en distintos foros internacionales. Será traducido a varios idiomas, siendo hoy una referencia indispensable en la teoría queer.
A Manifiesto contrasexual le seguirá en 2008: Testo yonqui (publicado por España en la edición en castellano), donde hace un recorrido y análisis de lo que denomina régimen farmacopornográfico, es decir, el capitalismo en el que las industrias farmacéuticas y de la pornografía juegan un papel crucial. Denomina, por tanto, al actual sistema capitalista: capitalismo farmacopornográfico. Los capítulos dedicados a este análisis se complementan con aquellos en los que, de forma autobiográfica, Preciado describe el proceso de autoadministración de testosterona. En palabras del propio autor: Este libro no es una autoficción. Se trata de un protocolo de intoxicación voluntaria a base de testosterona sintética que concierte el cuerpo y los afectos de B.P. Es un ensayo corporal.2
En abril de 2010 queda finalista del Premio Anagrama de Ensayo en su XXXVIII edición3 con el libro Pornotopía. Arquitectura y sexualidad en «Playboy» durante la guerra fría. El jurado del premio estaba compuesto por Salvador Clotas, Román Gubern, Xavier Rubert de Ventós, Fernando Savater, Vicente Verdúy el editor Jorge Herralde.
Dirige el proyecto de investigación y producción artística: Technologías del Género e impulsa las iniciativas teóricas y políticas drag king, pospornográfico y transgénero.

Conferencia sobre la teoría queer, el profesor Paul Fry explora el trabajo de Judith Butler en relación con la historia de la sexualidad de ...

Queer Theory and Gender Performativity

Conferencia sobre la teoría queer, el profesor Paul Fry explora el trabajo de Judith Butler en relación con la historia de la sexualidad de Michel Foucault. Se discuten las diferencias en terminología y métodos. En la conclusión de la conferencia, el interrogatorio de Butler sobre la política de identidad se compara con el de los teóricos postcoloniales y afroamericanos. 
00:00 - Capítulo 1. Introducción a Judith Butler: ¿Qué es la sexualidad? 
03:46 - Capítulo 2. Foucault y el despliegue de la Alianza 
14:53 - Capítulo 3. Realización de Género 
24:10 - Capítulo 4. La Agenda Política de la Teoría del Género 
33:39 - Capítulo 5. Método de Foucault, Método de Butler 
46:20 - Capítulo 6. El Género de la Lectura.






Images via Sarah Deragon ¿Crees que sabes cómo se ven los 'Queer'? Piensa de nuevo.  ¿Cómo se ve la gente queer? ¿Qué signif...

¿Crees que sabes cómo se ve la gente 'Queer'?

Images via Sarah Deragon

¿Crees que sabes cómo se ven los 'Queer'? Piensa de nuevo. 
¿Cómo se ve la gente queer? ¿Qué significa ser LGBT+ cuando se refiere a las marcas exteriores de orientación sexual y género?  El proyecto de identidad busca responder preguntas a través de una colección de retratos de gente que se identifica a través del espectro de LGBT+. Los resultados son espectaculares y el pensamiento provocador, posiblemente, incluso controversial.
¿Cómo todo este asunto comenzó?
En enero 2014, Sarah Deragon publicó una foto que su esposa había tomado de ella en Facebook con las palabras, "Femenina Queer", y el Proyecto de Identidad nació. Este proyecto de fotografía fue lanzado porque como una fotógrafa, Sarah quería explorar los niveles que usamos cuando definimos nuestra sexualidad y género.
Estoy firmemente en el campamento de "las etiquetas son importantes y sirven para traer a la gente con similares experiencias marginadas juntas", aun cuando yo sé que mucha gente dentro de la comunidad queer, tanto en el oeste y en Japón, que se resisten a las etiquetas. "¿Por qué necesitamos etiquetas?", ellos preguntan, "¿no podemos sólo deshacernos de todas las etiquetas? ¡Estaríamos mucho mejor sin ellas!" Bueno, yo creo que eso puede ser cierto si todas las identidades y las expresiones de esas identidades son tratadas como iguales. Entonces la unificación de los aspectos de las etiquetas para identidades marginadas nos ería necesario. Sin embargo, la equidad no existe, la marginalidad sí ocurre y hay una fuerza y unidad en las etiquetas. ¡Incluso en las etiquetas secundarias!
Sarah cree que el Proyecto de Identidad resuena en la gente porque el proyecto de foto empuja hacia arriba  contra las nociones preconcebidas de lo que es ser LGBTQ en la sociedad de hoy. No sólo son los retratos sorprendentes, los participantes del proyecto están jugando con el lenguaje, construyendo enteramente nuevos términos (transgenderqueer -transgénero queer- o inbetweener-que no son ni una cosa ni la otra, que están entre dos cosas-) y mostrando orgullo en sus complejas y aun cambiantes identidades.
Las etiquetas y las sub etiquetas son útiles para expresar aspectos de una identidad y ellas pueden ser muy importantes. ¿Cuál es mi identidad? Me etiqueto a mí mismo, si la conversación lo requiere (como ahora) como una mujer tomboy femenina lesbiana transgénero. ¿Eso qué significa? Bueno, mi género es mujer y es una identidad de género que está en oposición con el que me asignaron al nacer, estoy sexual y románticamente interesada en otras mujeres, y aunque soy femenina en el centro, soy una mezcla de deportista/pijo/persona de aire libre que es distinto de otros tipos de feminidades del centro (tal como las bajas mujeres y las altas mujeres, "lesbianas de lápiz de labios", etc).
Esto tal vez le parecerá tonto a algunos, aun a muchos, pero me ayuda a orientarme a mí mismo mentalmente. También sirve como mi respuesta a los comentarios que algunas veces recibo de "¡si vas a pretender ser una mujer, actúa como una mujer!" Las mujeres tomboys no necesitan ser lesbianas. Las mujeres no necesitan ser altas mujeres. Mi género de identidad no me imposibilita de tener problemas personales con volantes y encajes, o una preferencia por las botas sobre los zapatos altos o botas LL Bean duck sobre zapatillas de ballet.
Yo disfruté observar los trabajos de Deragon, porque entiendo qué tan importante es la auto identificación. Las categorías no son el enemigo… Mientras estemos en control de nuestra propia categorización.



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